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Cuando el sueño a trabajar se interrumpe

por Sarah Vásquez, Newark, Nueva Jersey

Foto de Emilio Gándara Aros
Michael trabajando con una computadora






El deseo y necesidad básica de trabajar son fuerzas que impulsan a la mayoría de la gente. El término que usa la Administración de Seguro Social para definir a la persona que encuentra y mantiene su trabajo es ‘empleada  beneficiosamente’. Para la mayor parte de las personas con discapacidades, la oportunidad de conseguir empleo beneficioso se hace una tarea difícil de conquistar. Las estadísticas demuestran que las tasas de desempleo entre las personas con discapacidades son más altas que entre todos los otros grupos. Las razones del por qué el desempleo son tan altas entre la comunidad con discapacidades van desde la discriminación de los patrones que no saben de los equipos de acomodación en el trabajo. Pero aún cuando esos factores comunes no entren a participar, otras barreras pueden impedir el empleo.

La relación ideal entre el empleado y el empleador es que se deben satisfacer las necesidades de ambas partes. Los empleadores desean un empleado que sea capaz y que tenga las capacidades que necesita el empleador, mientras que los empleados quieren que el empleador sea justo en el pago del salario y entienda las expectativas del trabajador.

Ese fue precisamente el caso de Michael Kevin, de Nutley, Nueva Jersey, de 24 años. Michael es una persona inteligente que usa su discapacidad como modelo para otros. Usa su biografía para dar charlas en las conferencias Dare to Dream. Estas conferencias estatales, auspiciadas por el Ministerio de Educación de Nueva Jersey permiten a las personas con discapacidades que están saliendo de la escuela secundaria a que hablen de sus experiencias en la escuela como también de sus empresas tras la secundaria. Algunos van a la universidad a pesar de que tienen discapacidades de aprendizaje mientras que otros se atreven a entrar al mundo laboral.

Michael decidió entrar al mundo laboral. Tras estudiar varios cursos universitarios como estudiante avanzado (Advanced Placement) en su escuela secundaria, Michael consiguió un puesto trabajando con niños. Ese trabajo le fue como un sueño transformado en verdad. En el centro de parálisis cerebral Cerebral Palsy Center de Belleville estaban encantados de que Michael se hiciera un ayudante de computadora.

Como prerrequisito, a Michael le tuvieron que tomar huellas digitales –un paso obligatorio para alguien que trabaja con niños en el estado de Nueva Jersey. Pero la discapacidad de Michael, la parálisis cerebral, le impide enderezar sus dedos. Sus manos tienden a cerrarse como si fuesen puños permanentes y la toma de huellas no fue un proceso fácil para Michael.

La mujer que le tomó las huellas a Michael le trató de hacer que relajara las manos. A pesar de eso, dos semanas después, Michael recibió una notificación explicando que sus huellas habían sido consideradas ininteligibles por la policía estatal y que tendría pasar por el proceso nuevamente. A pesar de ello, al revisar el FBI sus huellas, las encontró elegibles. Fue en este punto en que Michael se dio cuenta que el conseguir empleo era la mitad de la batalla. Michael, su familia y amigos comenzaron una lucha de tres meses para resolver el problema que levantó serias preocupaciones y preguntas.

Cabe preguntarse si la toma de las huellas digitales debería haber tenido un proceso diferente en el caso de Michael dada su discapacidad. La comunidad de la discapacidad ha luchado mucho por la igualdad de derechos en Estados Unidos –de los derechos académicos a los laborales y todos los derechos cívicos en medio. Algunos se aventuran a decir que a Michael se le debería haber tratado como a todos los que se sacan huellas digitales para trabajar con niños y que en este fue un caso de no dar las adaptaciones apropiadas. Otros pueden decir que si es cierto que los funcionarios estatales no podían leer las huellas de Michael, pero que el FBI sí las encontraba legibles, la situación bastaría para identificarla como un caso de discriminación. En este caso, la pregunta más importante es si las leyes estatales pertinentes a la toma de huellas digitales sirven a las necesidades de las personas con discapacidades o aún si ellas consideran que las personas con discapacidades son miembros activos de la sociedad.

Lo cierto es que el sueño de Michael de trabajar con niños se interrumpió. Comprensiblemente él comenzó a preocuparse por su situación laboral. “Esos tres meses que Michael pudo haber estado trabajando fueron frustrantes y muy difíciles para él”, dijo Sharon, una coordinadora de transición de la secundaria y amiga suya.

A pesar de ello, Michael no se dio por vencido en cuanto a la realidad más allá de la punta de sus dedos: su deseo de trabajar. Había conseguido su objetivo laboral y consideraba que era su derecho a ser intercesor de sí mismo y de cualquiera que estuviese en la misma situación. Así contactó a los personeros de la División de Servicios de la Discapacidad del Departamento de Educación y Derechos Civiles para dejarles saber de la situación de Michael. Todos trataron de ayudar a Michael, pero las cosas no parecían llegar a ninguna parte. A Michael le tomaron las huellas una y otra vez y se encontró que eran ilegibles. Sin embargo, todo terminó con Michael representándose a sí mismo. Michael usa una computadora para comunicarse y, con la asistencia de su madre, le explicó su situación al jefe de policía de Nutley, que apuró la resolución de su caso.

Ahora, Michael lleva a cabo sus funciones de asistente de computación en la forma que se espera que lo haga. Trabaja a tiempo parcial y le gusta lo que hace. Su empleador es justo y entiende y sabe lo que son las adaptaciones que Michael necesita para hacer su trabajo. Michael cree que no ha “hecho nada especial” para lograr su objetivo, aunque le habría sido más fácil olvidar lo del trabajo. Se reunirá con un funcionario del Senado para hablar sobre adaptaciones en la toma de huellas digitales para personas con discapacidades.

Al fin y al cabo, la situación a la que Michael se enfrentó no es rara. Muchas personas con discapacidades se dan cuenta de que encontrar trabajo es solamente la mitad de la batalla y que siguen habiendo obstáculos después de haber conseguido trabajo. Michael pasó tres meses sin trabajo a causa de una ley de huellas digitales que no toma en cuenta que hay personas con discapacidades a las que no se les puede tomar huellas digitales en la forma tradicional. La dificultad de la toma de huellas debería ser un ejemplo que el deseo de hacer algo es a veces más poderoso que los obstáculos que se interponen en el camino y cómo una persona puede comenzar a cambiar las cosas.

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