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Una actitud
creativa de ver la realidad es provechosa para el individuo que
la posea, ya que su vida es más placentera. Además, sirve de ejemplo
a los que le rodean y ayuda a trasformar positivamente el entorno.
Es justamente esta la dimensión en la que vive Eduardo Santana.
Eran
las ocho de la noche cuando inicié la conversación con este fotógrafo
profesional. A Eduardo Santana le gusta revelar sus fotografías
a esa hora porque en el día se dedica a tomarlas y buscar ventas
mediante la Internet. La charla se desarrolló entre penumbras rojas,
con un trasfondo de música latina y con el característico olor avinagrado
que tienen los laboratorios de fotografías.
Cuando
el afán de superación y la pasión por el arte
es genuino, todos los obstáculos son superables, el venezolano Eduardo
Santana quien vive en Oklahoma, es uno de esos artistas que
compite cada día más consigo mismo.
En
el laboratorio todo estaba adaptado a sus necesidades: las bateas,
la ampliadora y los estantes estaban fáciles para él de utilizar.
Le llevó dos años hacer todos los arreglos con sus propias manos.
AH.
: ¿Por qué escogiste la fotografía como profesión?
ES: Tuve
un accidente de auto a los siente años y desde esa época
he usado una silla de ruedas. No era mucho lo que podía hacer y
me interesé por lecturas de libros con ilustraciones. Intenté
el oficio de escritor, creo que no lo hice mal, de hecho me publicaron
algunos poemas y cuentos en periódicos locales. Luego, me
interesó el dibujo y la pintura, comencé a realizar observaciones
más detalladas de lo que me rodeaba, pero me desesperaba la falta
de habilidad para copiar lo que llamaba mi atención, de aquí que
se me ocurrió la idea de aprender fotografía y tomé algunos cursos.
Aprendí técnicas básicas que luego fui perfeccionando
con la experiencia.
AH:
¿Qué dificultades se te han presentado para realizar tus fotografías?
ES:
Bueno, se me han presentado muchas. A las limitaciones de cualquier
fotógrafo hay que agregar las relacionadas a mi imposibilidad de
desplazarme rápida y fácilmente. Pero, generalmente, resuelvo casi
todo de diferentes maneras, dependiendo que cual sea el objeto,
lugar o situación que quiero fotografiar. Además, el mundo
tecnológico es cada vez más sofisticado y donde no puedo
llegar con mis dos ruedas, me ayudan los zoom fotográficos de gran
visibilidad y alcance. Ahora mismo, está muy de moda la fotografía
digital, aunque yo en lo particular, me siento más a gusto con las
técnicas antiguas de las fotos blancas y negras. Por otra parte,
pienso que las dificultades son las que uno mismo crea. Porque
como bien dice mi esposa: "problema sin solución, no es problema".
El ingenio y ser positivo vence cualquier obstáculo.
AH:
¿Por qué te viniste de Venezuela?
ES.:
Mis padres pensaron encontrar algún tratamiento para mí y
luego decidieron quedarse. Nos vinimos hace veinte años, aquí conocí
a mi esposa con la que tengo dos hijos, Eliana y Darío. Pero en
realidad nosotros no nos vinimos, mucha gente allá se quedaron
(risas). He regresado a Venezuela en algunas oportunidades pero
la situación está cada vez más difícil y casi no hay
facilidades para personas, quienes como yo, tienen impedimentos
físicos. Aquí, ya sabes, los problemas son de otro tipo.
En general los servicios, leyes y facilidades para las personas
incapacitadas de los Estados Unidos, pienso que son buenos. Lo que
no creo que son insuperable son los escándalos políticos,
pero no hablaremos de eso hoy ¿verdad?
AH.:
No, no hoy. ¿Su fotografía no parece comercial, predominan
formas irreconocibles o sólo un detalle de algo, tampoco veo fotos
de personas, por qué?
ES.:
Bueno desde hacen dos años me pasó algo curioso, me siento un traidor
si tomo fotografías de algo convencional, pues la realidad rebasaba
cualquiera dimensión que quería atrapar en un papel abrillantado
u opaco. Por otra parte, me comenzó a incomodar fotografiar
a las personas, nunca están satisfechas. Las personas piensan que
son más delgadas, bellas y jóvenes; generalmente es todo lo contrario
(risas). Nunca olvidaré a un señor a quien le tomé una foto, al
mirarla me dijo que parecía el mismo diablo. Yo le dije que las
cámaras tomaban fotos, no que hacían milagros, (risas).
AH.:
¿Es por eso que tus fotos son como cuadros abstractos?
ES.:
Si, exactamente, me gusta la abstracción ya que es una realidad
creada por mi cámara, mi ojo y mi cerebro, es algo de mi interior.
Ya yo no le tomo fotos a un paisaje convencional ¿para qué? Llegue
a la conclusión que en la tienda de souvenir venden postales que
son muy bonitas y más económicas que las que yo puedo hacer (risas).
AH?
Te sientes contento siempre con tus fotos?
ES.:
Bueno con las fotos no, pero con el oficio sí. Es lo que me ayuda
con mi sustento. Vendo mis fotografías fuera del estado y a algunos
coleccionistas de aquí. También me ha ayudado a conocer mujeres
simpáticas como tú (risas) y a conocer mucha gente y lugares muy
interesantes en dos días me voy a Montreal. No me quejo de mi suerte,
podría ser peor. En verdad, estoy satisfecho.
AH.:
¿Ha sido tu discapacidad un motivo de discriminación?
ES.:
Tal vez si, pero nunca me he enterado (risas). Pienso que
la peor discapacidad es la del espíritu, la de los sentimientos,
la de la escasez de sensibilidad, de talento, no sufro de ninguna
de esas discapacidades, en consecuencia, no veo por qué alguien
me va a discriminar. Además, gracias a Dios, no dependo de nadie
sino de mi y mis camaritas.
AH.
: ¿Entonces vives de tu arte?
ES.
: No, no, es al revés, el arte vive de mi o, mejor dicho,
en mí. Pero si te refieres a que hago dinero de mis fotos, te diré
que sí. Algunas temporadas son mejores que otras, algunas exhibiciones
también. Es como todo, tiene altibajos. No es fácil el mercado de
la fotografía, pero poco a poco se va haciendo un nombre. Ya tengo
quince años en este oficio, apenas si soy un principiante.
AH.
: ¿Qué consejo le darías a otras personas que posee una limitación
de tipo físico?
ES.:
Le diría que la única incapacidad es la del espíritu y la
terapia no la da nadie sino que uno mismo tiene que encontrarla
en su interior
El
señor Eduardo Santana y yo nos despedimos con un abrazo y con mi
promesa de regresar a aprender algunas técnicas del revelado de
color sepia y toma de fotos. Aura Hernández
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